Población

Caracterización SocioEconómica

Tomado como fuente los datos suministrados por el departamento de estadística del Excmo. Ayuntamiento de Utrera, tenemos una población de 2.729 habitantes y una densidad media de 11.45 habitantes por hectárea. Según estudios, El Palmar de Troya existe como poblado desde antes de la Guerra Civil, debido a la cantidad de mano de obra que necesitaban los cortijos de los alrededores, y a la construcción del pantano Torre del Águila. De tal forma creció este asentamiento que en los años 50 contaba ya con 1.000 personas, alcanzando, incluso, las 5.000 personas sobre los 70, pero es en 1.965 cuando se conocen los primeros datos censales, 2.036 personas aproximadamente, aunque se sabe que antes de esa fecha se habían realizado censos a los que no se ha podido acceder.

Remontándonos a la historia de la población se puede considerar que en el año 1.936 había unas 200 personas asentadas en El Palmar de Troya. El ritmo de crecimiento poblacional fue constante desde el final de la guerra hasta 1.965, debido a la inmigración. La gran mayoría de las familias que se van asentando en los terrenos que hoy ocupa El Palmar de Troya son jornaleros, venidos de los pueblos de los alrededores e, incluso de fuera de la provincia de Sevilla y del extranjero

A. Cadoret refleja en el siguiente gráfico el ritmo de crecimiento que experimentó el Palmar durante estos años:

 

El 81% de las familias censadas en El Palmar en 1.965, se asentaron después de 1.940, según se desprende de los datos anteriores. Los ritmos de crecimientos desde entonces se mantienen con oscilaciones hasta 1.965, siendo la década de los 50 la que registró una mayor afluencia. Hasta 1.960 es la inmigración, a un ritmo medio de 72 habitantes por año, la que marca la pauta de la evolución demográfica en el poblado. Pero a partir de entonces, también fue influido por la corriente de la emigración a las áreas urbano-industriales del país o del extranjero, resultando que entre los años 1.965 y 1.970, se fueron más de los que vinieron, dándose un importante descenso poblacional.

En la década de los 70 se va frenando dicha emigración, hasta cortarse en 1.974, regresando muchos de los que se fueron y no tuvieron la suerte de encontrar empleo fijo. Pero en estos años actúan dos nuevas fuerzas que van a condicionar el devenir demográfico del El palmar: El reparto de tierras en la zona de colonización del Bajo Guadalquivir, que significaba la pérdida definitiva de una familia, ya que éstas se asentaban en algunos de los poblados que hoy se desparraman por las antiguas Marismas. Según informaron conocedores de El Palmar, en aquellos momentos abandonaron el poblado por esta causa al menos un centenar de familias.

Fenómenos religiosos: las supuestas apariciones y la creación de una Iglesia Palmariana se presentan como nuevos motivos de atracción turística y de publicidad, aunque se constituyen como un factor de efectos menos firmes. Desde que se produjeron en Marzo de 1968, se han sucedido las peregrinaciones religiosas de masas ingentes de personas al pueblo desde los más variados puntos de la geografía mundial, factor que no ha sido suficientemente aprovechado por éste y que con una correcta gestión publicitaria podría constituir, sin duda una considerable fuente de ingresos. No está de más recordar que estas apariciones de la Virgen han dado lugar a artículos extensos en periódicos de tirada nacional e, incluso, a documentales de T.V recientemente. Además consideramos que esta fuente de turismo está consolidada, ya que desde la primera aparición en el 68, se ha constituido diversas órdenes o congregaciones religiosas en torno a ella. El Palmar ha vivido a su causa afluencias masivas y aparatosas pero que no pasaban del día, otras más discretas y permanentes, y también algunos nuevos asentamientos de carácter definitivo.

Resultando de todo este juego de fuerzas actuantes, la década de los 70 tuvo un saldo migratorio global negativo, pero de inferior cuantía al registrado en el decenio anterior. La población absoluta de todos no ha dejado de incrementarse en ningún momento porque la juventud de los palmarienses les hizo tener una elevada tasa de natalidad. En 1.980 nos encontramos con una población aproximada de 2.537 habitantes, llegando a se hoy en día de 2.729, de lo que se puede deducir que tras casi 19 años, la población de El Palmar no ha tenido un crecimiento significativo.

De los datos facilitados por el Excmo. Ayuntamiento de Utrera y el Instituto Nacional de Estadística, y utilizado el método de interpolación para recuperar valores perdido, obtenemos el siguiente gráfico:

Según la gráfica, la población sufre un pequeño descenso en la década de los 80. Tal vez este descenso no sea tal, puesto que esos son precisamente los datos extraídos de la información suministrada por el I.N.E., se basaba en el censo de 1.991, que puede estar subregistrado.

Otro matiz diferenciador de este poblado desde sus orígenes, es su afán por auto-organizarse de una forma u otra, para hacer frente a los problemas colectivos, téngase en cuenta que aunque la distancia hasta Utrera es de solo 14 km. en dicha época el medio de locomoción era a lomos de caballerías.

En este afán por autogobernarse, en el año 2004 se aprobó la constitución de este municipio en Entidad Local Autónoma, sabiendo que la constitución de la E.L.A no era la solución mágica para resolver todos los problemas que existen en este núcleo de la población, sobre todo la lacra del paro que obliga a desplazarse en busca de trabajo a distintas zonas del país, sí estamos convencidos de que la autonomía de la gestión que nos ofrece la misma contribuirá en buen grado al estudio e implantación de fórmulas que ayuden a mitigar dichos problemas.

Los recursos humanos son el elemento destinatario y el elemento activo de cualquier línea de desarrollo, por tanto, es interesante su análisis desde distintos puntos de vista: cualitativos, analizando las actitudes y opiniones de la población y cuantitativamente, estudiando sus características y estructura.

El segundo aspecto destacable de esta memoria es la existencia de intereses peculiares diferenciados, que han ido incrementándose a lo largo de los más de los noventa años transcurridos desde el asentamiento de las primeras familias. Familias que procedentes de los más diversos puntos de la geografía española, e incluso del extranjero han constituido un crisol de costumbres con perfiles muy peculiares que han hecho de El Palmar de Troya un núcleo de población muy distinto no sólo del núcleo principal, sino del resto de los poblados con que cuenta el término municipal de Utrera , dando como resultado una identidad propia de pueblo que, sin lugar a dudas, aconseja el establecimiento del poblado como Entidad Local Autónoma, como paso previo a la independencia total en su día del municipio matriz de Utrera.

El Palmar de Troya constituye el segundo núcleo más importante del término de Utrera, con 2.729 habitantes aproximadamente, de los que un porcentaje bastante amplio (80-90%) emigre a distintas provincias españolas y andaluzas, pero sobre todo y dentro de éstas últimas, a Huelva y ámbito provincial, donde se producen los intercambios más acusados.

Tener un polígono industrial y, por consecuencia, generar empleos que no conlleven desplazamiento de los trabajadores fuera del Pueblo, es uno de los mayores retos de esta Entidad Local Autónoma, entre otros que son el nuevo Instituto de E.S.O. y el nuevo Centro de Salud que fueron inaugurados en la anterior legislatura, la nueva Biblioteca Municipal recientemente puesta en funcionamiento, y la Casa de la Cultura así como el Centro de Día para las Personas Mayores que están en proyecto. Quedan aprobadas las convenciones de planeamiento para la compra y la calificación de los suelos del polígono, el cual permanece siendo una realización prioritaria.